FUENTE www.webislam.com
Por mucho que las principales aerolíneas chinas dispongan de flotas con los más modernos aviones de Airbus y Boeing, el momento del aterrizaje es siempre un alivio en China.
Sobre todo, porque volar es una cuestión de confianza y, por tanto, quienes sufrimos a diario la lógica y el modus operandi chinos, al sobrevolar las nubes sabemos en qué consiste el vértigo. Así que, desacelerando sobre la pista de aterrizaje de Pekín, la mirada a través de la ventanilla se torna más amable, menos nerviosa. Hoy ha habido suerte: por una vez, la contaminación y la habitual niebla que envuelve en un manto grisáceo la capital china no domina el paisaje.



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